Dale cuerda a tu portátil

El cuerpo humano es capaz de generar la energía suficiente para hacer funcionar ordenadores, aparatos de televisión, incluso lavadoras – pero para conseguirla es preciso sudar un poco.

Son el sueño de los eco-tecnólogos, los artilugios autosuficientes: teléfonos móviles alimentados por energía solar, reproductores de música que funcionan gracias a los latidos del corazón. Desafortunadamente la potencia de esas fuentes energéticas es pequeña. En cambio palancas, manivelas y máquinas de pedaleo pueden convertirse en prometedoras fuentes de energía. Dando vueltas a una manivela durante 15 minutos se consigue cargar un teléfono móvil y pedaleando, en menos de una hora, se pueden hacer funcionar otros aparatos más potentes. El único requisito es olvidarse de la pereza.

Girando una manivela pueden conseguirse de 35 a 60 Watios de potencia y con una bicicleta estática potencias constantes de entre 100 y 150 Watios

Un proyecto de teléfono verde de Siemens consiguió recientemente liderar los titulares de las bitácoras ecológicas. Este aparato no solo estará fabricado en plástico biodegradable sino que será capaz de generar energía mediante un panel de células solares integrado. Este teléfono que tardará aún dos años en estar a la venta, contribuirá a conseguir el sueño de los eco-fanáticos de una casa repleta de aparatos energéticamente autosuficientes – no solo con teléfonos sino también con batidoras, pantallas de televisión y ordenadores.

Imagen Verde

En cualquier caso la tecnología de los paneles solares integrados no será la que convierta este sueño en realidad. Un teléfono móvil no es una calculadora, para que funcionase sería preciso un panel solar más grande, de no ser así se necesitarían semanas para cargarlo. Lo más probable es que este artilugio salga al mercado equipado con un conector para carga externa. El panel solar, en realidad, solo le daría una bonita imagen ecológica pero poco más. Una batidora o un televisor que funcionaran con mediante energía solar serían aún más inverosímiles, incluso en un futuro lejano.

Por otra parte, no merece la pena instalar paneles solares en aparatos de duración limitada ya que la energía que ha sido necessària en su construcción superaría con creces la que podrían llegar a ahorrar durante su uso. Es más sostenible instalar paneles solares en el tejado y conectar aparatos normales.

Energía humana

Aunque no son fáciles de encontrar, existen algunos aparatos que se pueden hacer funcionar mediante manivelas o palancas: radios, linternas, cargadores de móviles, reproductores audiovisuales, incluso micro-generadores. Estos últimos son, de hecho, pequeñas plantas energéticas con posibilidad de conexión que se recargan accionando repetidamente una palanca con el pié. Otros distribuidores comercializan un sistema que convierte una bicicleta estática normal en una planta generadora de energía.

En todos estos aparatos no es necesario accionar sus palancas, manivelas o pedales mientras se usan, es una batería la que se recarga. Realizado el esfuerzo el aparato puede usarse durante algún tiempo.

La capacidad del cuerpo humano para producir energía cinética es extraordinariamente alta. Mediante una manivela pueden generarse de 35 a 60 Watios y mediante el pedaleo se alcanzan, de forma sostenida, de 100 a 150 Watios dependiendo del estado de forma de la persona que pedalee. Los ciclistas profesionales pueden alcanzar potencias sostenidas de 300 Watios con puntas ocasionales de 600 Watios.

Mirando la tele

Solo unos pocos segundos, a lo sumo unos minutos, de esfuerzo bastan para hacer funcionar una de estas radios o linternas durante horas. La batería de un teléfono móvil puede ser cargada en 15 minutos. Para navegar por internet con un portátil o mirar la tele, durante una hora serían necesarios unos 45 minutos de pedaleo. Pero si la tele se mira en una gran pantalla plana, sería preciso que toda la familia pedalease.

Los aparatos que funcionan mediante manivelas son más sostenibles que los que lo hacen gracias a paneles solares, ya que no necesitan ni la energía ni los materiales empleados para fabricar su sistema de alimentación. Cuentan además con una ventaja adicional; pueden utilizarse incluso de noche. Su único punto débil reside en que se necesita ejercicio físico para que funcionen y eso, para muchos, los convierte en poco atractivos.

Maquinas de pedaleo

En los países en desarrollo, las tecnologías autosuficientes son muy populares, su éxito quizás resida en que son la única opción posible. En todo el planeta cerca de dos mil millones de personas no tienen acceso a la electricidad. El proyecto “Un niño, un ordenador”, ha desarrollado un portátil muy barato al que se hace funcionar con una manivela.

Otro ejemplo lo constituye Mayapedal, una ONG de Guatemala que convierte bicicletas en máquinas accionadas mediante la fuerza muscular del pedaleo que se usan como bombas de agua para los cultivos, trituradoras de frutos y vegetales, afiladoras de herramientas, aserradoras, lavadoras de ropa o simplemente productoras de electricidad. Procesos, todos ellos, que realizamos mediante combustibles fósiles.

Aparatos que funcionan mecánicamente también fueron comunes en sociedades más desarrolladas. El farol de alumbrado de las bicicletas no solo funciona con baterías, se lo puede conectar a una dinamo. Tampoco hace tanto que a los relojes se les daba cuerda a mano. A principios del siglo XX muchos aparatos funcionaban gracias a manivelas. Tocadiscos, gramófonos, juguetes, teléfonos, molinillos de café, rodillos de secado y taladros, permanecieron hasta los años cincuenta.

¿Progreso o pereza galopante?

Desde entonces hemos ido automatizando paulatínamente hasta las más simples acciones físicas. Ya nadie se sorprende ante un destornillador, un abrelatas o un cepillo dental, todos ellos eléctricos. Ejemplos más recientes son un molinillo de sal y pimienta eléctrico, un indoro totalmente automatizado, un cubo de basura inteligente y un arcón bodega de alta tecnología.

Para cada producto hemos introducido su alternativa a pilas o conectado a la red eléctrica. Aquello que ya estaba automatizado se lo automatiza aún más; prueben a encontrar un coche nuevo con alza cristales a manivela. Parece que nada podrá detener la aparición de un paraguas eléctrico ni de un dispensador automático de pañuelos. ¿Es esto progreso o más bien pereza galopante?

Es muy fácil desacreditar las críticas a esta creciente automatización tachándolas de lamentos nostálgicos. Mientras tanto los periódicos aparecen repletos de advertencias sobre las consecuencias que acarrea la falta de ejercicio. Si a todo esto añadimos los resultados, tanto ecológicos como económicos, de nuestra voracidad energética, parece obvia la solución. En lugar de trotar en las máquinas del gimnasio (que muy a menudo consumen energía por ellas mismas) tal vez deberíamos usar nuestra fuerza física para hacer funcionar nuestros cachivaches. Así mataríamos, no dos, sino tres, pájaros de un tiro.

(Fotografía:
Aparatos de trabajo pasivo, del artista húngaro Antal Lakner).

Este alegato del sudor no significa que usar la energía solar para cargar aparatos sea por definición una mala idea. Solo quédense con dos ideas: primera, compren un panel solar con el que podrán cargar diferentes aparatos, antes que un artilugio con panel solar integrado. Segunda, si compran un panel solar este debe ser lo suficientemente grande para sus necesidades y debe situarse en el exterior. Los paneles convertibles de bolsillo no tienen suficiente potencia para suministrar la energía requerida.

© Kris De Decker (traducido del inglés por Jordi Parra)